
Un montón de insectos livaban afanosos cumpliendo con su función esencial, la polinización; los pinos se erguían majestuosos como siempre; notaba el calor de su mano en la mía....
fue como si la sola contemplación de este espectaculo también nos polinizara a nosotros, tan fuerte es la fuerza creadora de la naturaleza que, como el poema, ya te empuja sin dejarte volver atrás.
Fue un pequeño momento en extensión, grande para el recuerdo...
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