lunes, 7 de febrero de 2011

los almendros serán nuestros cerezos

paseando, por fin, con mi mujer el domingo por el turó de la peira, gozando de su compañía y la del sol dorado de la pre-primavera, vimos un almendro florido entre miles de aloes vera secos.






Un montón de insectos livaban afanosos cumpliendo con su función esencial, la polinización; los pinos se erguían majestuosos como siempre; notaba el calor de su mano en la mía....

fue como si la sola contemplación de este espectaculo también nos polinizara a nosotros, tan fuerte es la fuerza creadora de la naturaleza que, como el poema, ya te empuja sin dejarte volver atrás.

Fue un pequeño momento en extensión, grande para el recuerdo...

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