Por alguna razón ignota, un día me puse como objetivo leer 10.000 páginas al año. De lo que fuera, pero 10.000 en total. Nunca lo he conseguido y, con frecuencia, me he cuestionado la idoneidad de esta medida... ¿para qué leer tanto?, ¿porqué no disfrutar, aprender o lo que sea sin mesurar absolutamente nada?...ese era mi objetivo este año y, sin quererlo, he llegadoal otro, a las 10.000. De hecho, me he pasado.
Y una parte de mi, más jóven, más ridícula, lo ha celebrado. Me acerco a la crucifixión (molesta, ¿eh?) y la mayoría del montante que me compone sigue siendo aquel cretino post-adolescente del que he querido huir y refugirame durante tanto.
me sigue gustando leer cómics, placer que denosté por asociarlo a la infantilidad.
me sigue alegrando la vida enlazar libros que convierten sus páginas en una calidez propia, en largos y maravillosos paseos. Y beber earl grey mientas lo hago.
Y fijarme en los libros que sostienen las bibliotecas de la gente imprudente que aún tiene a bien invitarme a su casa.
pero también deshacer mi yo cernícalo fundiendóme en las notas largas cuando estudio.
O ver como el mundo se recontruye y ordena a través de la música ( si pasa esto muy probablemente sea bach) o como el alma de las cosas habla( en este caso puede ser Coltrane, piazolla), o reirme hasta llorar con los pitufos makineros cuando subo ligero las pronunciadas cuestas de los lunes.
y así estamos a un cuarto de hora mensual de los 33.
No hay comentarios:
Publicar un comentario