
le pasaba a Picasso que, cuando acababa una etapa pictórica, hacía un cuadro que la resumía y anticipaba la que iba a venir.
Es curioso, esto. A veces pasa. Cuando estás tocando todos los días, a veces llegas a un estado de gracia en lo que podrías tocar todo.Los músculos te responden, estás concentrado, el ire fluye, el metrónomo resuena en tu cabeza.
Pero lo verdaderamente milagroso es cuando, después de alguna pequeña crisis en la que no encuentras las notas, te suena el intrumento a gato ahogado,te pones a tocar porqué sí y sale algo de algún rincón de tu interior inesperado,completamente nuevo: un descubrimiento.
No sabes cómo, no sabes porqué y tampoco importa mucho:
es magia
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