
estábamos discutiendo en broma por la calle mi señora y yo cuando en plan iracundo le dije " pues te puedes ir a la mier..." y me interrumpió un viejito que me pisó la frase para "mejorarla" un poco ya que, su glorioso final de frase fue" a ir a tomar un helado, que te invito yo".
Los tres nos reímos, aunque el viejito de manera un poco expectante, pues no sabía cual sería mi reacción. Le dimos las gracias y aunque no tomamos aquel helado ( no se me ocurre una mejor y más sabrosa deuda pendiente) nos alegró la tarde.
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